Denuncia falsa violencia de genero

Acusaciones falsas

Una de las disputas más controvertidas que afectan al discurso relacionado con la violencia contra las mujeres es la que se refiere a la frecuencia de las falsas acusaciones de agresión sexual. En un esfuerzo por añadir claridad al discurso, se critica la investigación publicada sobre las falsas acusaciones y se describen los resultados de un nuevo estudio. Se analizan todos los casos (N = 136) de agresión sexual denunciados a una importante universidad del noreste durante un período de 10 años para determinar el porcentaje de denuncias falsas. De los 136 casos de agresión sexual denunciados durante el periodo de 10 años, 8 (5,9%) se codifican como denuncias falsas. Estos resultados, tomados en el contexto de un examen de investigaciones anteriores, indican que la prevalencia de las denuncias falsas se sitúa entre el 2% y el 10%.

Esposa acusada falsamente de violencia doméstica

ResumenLa acusación falsa de violencia y abuso es un problema poco reconocido en las disputas por la custodia y los casos de divorcio. Sin embargo, sólo unos pocos estudios han investigado las falsas acusaciones de violencia doméstica como un fenómeno en sí mismo. Por lo tanto, el objetivo del presente estudio fue explorar las experiencias de individuos (hombres y mujeres), que fueron reconocidos como falsamente acusados de violencia doméstica. Se utilizó un enfoque de análisis fenomenológico interpretativo para analizar las entrevistas realizadas a 19 víctimas de falsas acusaciones. Las entrevistas de los participantes revelaron tres temas principales: (1) “Yo era la víctima en esta relación:” La denuncia falsa como una forma de violencia de pareja de por vida; (2) “Sentí que todo se me venía encima:” La denuncia falsa como un acontecimiento traumático; (3) “Esta batalla me ha puesto de rodillas:” Una serie de pérdidas tras las falsas acusaciones. Los resultados pueden proporcionar algunas ideas cualitativas sobre la experiencia de la falsa denuncia y su posible conexión con el control coercitivo en el contexto de las relaciones conflictivas de pareja. Es importante que los profesionales reconozcan que las denuncias falsas son tácticas abusivas utilizadas en situaciones de violencia doméstica, ya que causan un dolor considerable a las personas implicadas.

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Acusé falsamente a mi marido de violencia doméstica

En un estudio de 2010 sobre 136 denuncias de agresiones sexuales investigadas por un departamento de policía universitario, 8 (5,9%) fueron codificadas como denuncias falsas, 61 (44,9%) no procedieron a ninguna acción judicial o disciplinaria, 48 (35,3%) fueron remitidas para su enjuiciamiento o acción disciplinaria, y 19 (13,9%) no contenían información suficiente para ser codificadas[1]. Según un libro de 2013 sobre victimología forense, el verdadero porcentaje sigue siendo desconocido debido a las diversas definiciones de “acusación falsa”[2].

Las tasas de acusación falsa a veces se inflan o se tergiversan debido a la confusión con términos como infundado. Estas denominaciones, que permiten a las fuerzas del orden cerrar los casos sin llegar a una conclusión, se utilizan para describir las denuncias sin pruebas suficientes, en contraposición a los casos en los que el acusador no es creíble o dice que el relato es falso[3].

Las acusaciones falsas de violación son utilizadas sobre todo por mujeres en posiciones de poder o privilegio contra hombres desfavorecidos, como las mujeres blancas contra los hombres afroamericanos en Estados Unidos, y a menudo dan lugar a actos de violencia[4][5][6] Acciones como linchamientos y violaciones reales pueden ocurrir a los hombres y mujeres asociados con el acusado (como los afroamericanos) en represalia a la denuncia falsa de violación.

Una mujer acusa falsamente a un hombre

¿Por qué estas mujeres no hablaron antes? Esta pregunta se planteó una y otra vez durante el reciente furor público en torno al acoso, la violencia y los abusos sexuales. Subyace a la pregunta una persistente incertidumbre sobre la credibilidad de las víctimas, una preocupación por identificar lo que es verdadero y lo que es falso.

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Lo que está claro es que el fantasma de las denuncias falsas sigue persiguiendo la información sobre la violencia sexual. Sigue existiendo la impresión pública de que las denuncias falsas son habituales y de que personas inocentes sufren al ser acusadas injustamente.

Las pruebas sobre las denuncias falsas no apoyan la ansiedad del público de que las denuncias falsas son comunes. Aunque las estadísticas sobre denuncias falsas varían -y se refieren sobre todo a violaciones y agresiones sexuales-, son invariablemente bajas y constantes. Las investigaciones realizadas para el Ministerio del Interior sugieren que sólo el 4% de los casos de violencia sexual denunciados a la policía del Reino Unido resultan o se sospecha que son falsos. Los estudios realizados en Europa y en Estados Unidos indican tasas de entre el 2% y el 6%.