Negarse a obedecer a la autoridad legitima

Empleado que rechaza una petición razonable

Aclaramos las cogniciones que se obtienen a través del poder coercitivo y legítimo de las autoridades y que, a su vez, influyen en la intención de cooperar. Investigaciones anteriores muestran que tanto el poder coercitivo como el legítimo aumentan la cooperación en los dilemas de bien público, donde los intereses individuales chocan con los colectivos (Masclet et al., 2003; Tyler, 2006; Van Lange et al., 2013; Hartl et al., 2015). Sin embargo, las cogniciones subyacentes reales responsables del aumento de la cooperación no se comprenden bien.

Según el marco de la pendiente resbaladiza, se supone que la percepción del poder de las autoridades influye en las cogniciones de los individuos, como la confianza en las autoridades (confianza implícita y basada en la razón), el clima relacional (clima antagónico y de servicio) y los motivos para contribuir (cumplimiento forzoso, cooperación voluntaria; Gangl et al., 2015). La confianza implícita disminuye cuando las autoridades aplican el poder coercitivo; en cambio, la confianza basada en la razón se refuerza con el poder legítimo. El poder coercitivo induce un clima antagónico entre las autoridades y los individuos. El poder legítimo estimula un clima de servicio. Por último, el poder coercitivo conduce al cumplimiento forzoso, y el poder legítimo da lugar a la cooperación voluntaria.

Ejemplos modernos de obediencia a la autoridad

ResumenEsta investigación explora los factores psicológicos potencialmente implicados en el fomento de la desobediencia a una autoridad injusta. Nuestro paradigma se basó en el de los Estudios de Utrecht sobre la Obediencia (Meeus y Raaijmakers European Journal of Social Psychology 16:311-324, 1986), en los que se ordena a los participantes que hagan cada uno de los 15 comentarios cada vez más hostiles a un participante/víctima cada vez que falle una prueba. Aunque el 30% de nuestra muestra siguió las órdenes de insultar al otro participante (confederado), la mayoría se negó a hacerlo en algún momento de la secuencia de hostilidad creciente. Nuestro procedimiento utilizó condiciones conocidas por investigaciones anteriores para aumentar la proporción de desobediencia respecto a la obediencia: proximidad del profesor al alumno más autoridad remota. Para comprender mejor algunos de los procesos cognitivos y afectivos que pueden predecir ese comportamiento desafiante, utilizamos una variedad de medidas, entre ellas, observaciones de comportamiento, evaluaciones de diferencias individuales y entrevistas postexperimentales en profundidad.

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No seguir las instrucciones dará lugar a medidas disciplinarias

El portero del Chelsea, Kepa Arrizabalaga, (que ha alcanzado el récord mundial de traspaso para un portero, unos 70 millones de libras) se negó a seguir las órdenes de su entrenador, Maurizio Sarri, de realizar una sustitución durante la final de la Copa Carabao contra el Manchester City.

Kepa había sufrido un calambre durante el partido y ya había jugado los 90 minutos. Como el partido se había ido a la prórroga, el marcador seguía siendo de cero a cero y la tanda de penaltis parecía probable, Sarri quiso dar entrada al portero suplente del Chelsea, Willy Caballero. Sin embargo, ¡Kepa no estaba dispuesto a moverse! Después de un enérgico gesto con el dedo, Kepa respondió a las repetidas peticiones de su entrenador de que saliera del campo con gritos de “no”, lo que obligó a Sarri a dar marcha atrás.El artículo continúa a continuación…

Kepa se quedó, Caballero no tuvo su oportunidad, y el Chelsea perdió el partido por 4-3 en los penaltis. El partido dio mucho que hablar a los expertos, que coincidieron en que Kepa había socavado el liderazgo de Sarri y que, por tanto, debía abandonar el club. No es de extrañar que, con una etiqueta de precio con tantos ceros como la de Kepa, no se “marchara”, sino que se le impusiera una multa de una semana de sueldo, y todo quedó zanjado.

Incumplimiento de instrucciones por parte de los empleados

La obediencia, en el comportamiento humano, es una forma de “influencia social en la que una persona cede a las instrucciones u órdenes explícitas de una figura de autoridad”[1] La obediencia suele distinguirse del acatamiento, que es el comportamiento influenciado por los compañeros, y de la conformidad, que es el comportamiento que pretende coincidir con el de la mayoría. Dependiendo del contexto, la obediencia puede considerarse moral, inmoral o amoral.

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Se ha demostrado que los seres humanos son obedientes en presencia de figuras de autoridad percibidas como legítimas, como lo demuestra el experimento de Milgram en la década de 1960, que fue llevado a cabo por Stanley Milgram para averiguar cómo los nazis lograron que la gente común participara en los asesinatos en masa del Holocausto. El experimento demostró que la obediencia a la autoridad era la norma, no la excepción. Respecto a la obediencia, Milgram dijo que “la obediencia es un elemento tan básico en la estructura de la vida social como se puede señalar. Algún sistema de autoridad es un requisito de toda vida en común, y sólo el hombre que vive aislado no se ve obligado a responder, mediante el desafío o la sumisión, a las órdenes de los demás”[2] Se llegó a una conclusión similar en el experimento de la prisión de Stanford.