Violencia en la adolescencia

Violencia en la infancia

La violencia entre adolescentes y padres (VPA) o violencia entre niños y padres (VPC) es una forma específica de violencia que ha permanecido discreta hasta hace poco, pero que se está convirtiendo en un problema social creciente y es cada vez más objeto de investigación científica. De las variables relacionadas con la VPC, el estudio evaluó las características del sistema familiar y su relación con el ajuste psicosocial de los adolescentes, un aspecto escasamente examinado en la literatura. Así, se realizó un estudio de campo con una muestra comunitaria de 210 adolescentes de 12 a 17 años (51,4% chicas) a los que se les evaluó en medidas de APV, crianza (socialización parental), victimización y ajuste psicológico (personal, familiar y escolar). Los resultados revelaron tasas más altas de VPA psicológica, y ningún efecto de género en la violencia ejercida contra cualquiera de los padres. Los adolescentes implicados en APV mostraron un mayor desajuste psicológico en las diferentes áreas analizadas. Además, los adolescentes que ejercen APV psicológico reportaron un estilo de socialización parental caracterizado por un severo rigor y supervisión en comparación con los no agresores no implicados en APV psicológico. Por último, los adolescentes que ejercían APV y que eran víctimas de sus padres mostraban un mayor desajuste psicológico, personal y escolar. Estos resultados tienen implicaciones para el análisis de necesidades y la planificación de estrategias de prevención en la comunidad.

La violencia del adolescente hacia los padres

Este artículo analiza cómo los adolescentes se vuelven violentos desde la perspectiva del desarrollo humano, en la que el proceso de formación del niño y del joven depende de diversas variables biológicas, psicológicas y sociales que constituyen el contexto de vida de estos individuos. La perspectiva ecológica del desarrollo humano se opone a las relaciones simples de causa-efecto entre las adversidades y los comportamientos antisociales y cree que factores como el género, el temperamento, la capacidad cognitiva, la edad, la familia, el entorno social y la cultura se combinan de forma compleja influyendo en el comportamiento del niño y del adolescente. Algunas conclusiones apuntan a que la violencia en la adolescencia suele partir de una combinación de dificultades tempranas en las relaciones asociadas a una combinación de dificultades temperamentales. Se concluye que los jóvenes parecen ser tan malos como el entorno social que los rodea.

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Este artículo discute cómo los adolescentes se vuelven violentos desde la perspectiva del desarrollo humano, en la que el proceso de formación del niño y del joven depende de diversas variables biológicas, psicológicas y sociales que constituyen el contexto de vida de estos individuos. La perspectiva ecológica del desarrollo humano se opone a las relaciones simples de causa-efecto entre las adversidades y los comportamientos antisociales y cree que factores como el género, el temperamento, la capacidad cognitiva, la edad, la familia, el entorno social y la cultura se combinan de forma compleja influyendo en el comportamiento del niño y del adolescente. Algunas conclusiones apuntan a que la violencia en la adolescencia suele partir de una combinación de dificultades tempranas en las relaciones asociadas a una combinación de dificultades temperamentales. Se concluye que los jóvenes parecen ser tan malos como el entorno social que los rodea.

La violencia en la televisión

El objetivo principal del proyecto es aportar nuevos conocimientos sobre dos importantes cuestiones relacionadas con la violencia entre los adolescentes. En primer lugar, se utilizan encuestas transversales repetidas para aumentar nuestros conocimientos sobre las tendencias temporales de las dos últimas décadas en el nivel social de la conducta violenta entre los adolescentes, con especial énfasis en cómo entender los cambios de tendencia.

En segundo lugar, se utiliza un estudio longitudinal que incluye tanto informes propios como datos de registros oficiales para investigar las asociaciones entre la violencia adolescente y los resultados a largo plazo de los adultos en los ámbitos de la educación, el empleo y la delincuencia, examinando en particular los mecanismos que subyacen a las asociaciones observadas.

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El conocimiento de por qué cambian las tendencias de la violencia adolescente y de los mecanismos que asocian la perpetración de la violencia a los resultados en la edad adulta puede utilizarse para diseñar programas de prevención de la violencia y, por tanto, ayudar a reducir tanto los costes sociales como los individuales de la violencia adolescente.

Cómo prevenir la violencia juvenil

Los jóvenes del país se ven cada vez más afectados por la violencia, tanto como autores como víctimas. Muchos programas de prevención de la violencia tienen como objetivo invertir esta tendencia, pero pocos de estos programas han sido evaluados rigurosamente, y aún menos han demostrado su eficacia. Para diseñar mejores programas, los investigadores necesitan más información sobre las causas de que los jóvenes se vuelvan violentos; en concreto, necesitan saber si hay aspectos de la personalidad de los jóvenes adolescentes y del entorno en el que viven que promueven o inhiben el comportamiento violento más adelante. Dicha información podría proporcionar las herramientas para que los padres, profesores, trabajadores juveniles y otros reconozcan a los jóvenes adolescentes que tienen más probabilidades de convertirse en violentos en el futuro y seleccionar a estos individuos para mejorar los programas de intervención.

Varias características de los alumnos de séptimo grado se asociaron sistemáticamente con un mayor riesgo de violencia durante la escuela secundaria. Los estudiantes tenían más probabilidades de convertirse en autores de actos violentos si tenían un mal rendimiento escolar, si tenían un comportamiento desviado temprano, como robar o meterse en problemas en la escuela, si asistían a una escuela media o secundaria en la que el consumo de drogas era habitual, o si se trasladaban con frecuencia de una escuela primaria a otra (véase la columna “Violencia general” de la Tabla 1). Además, el mero hecho de ser varón aumentaba la probabilidad de un futuro violento.Diferentes rasgos predicen diferentes tipos de violencia

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